Cuando la cabeza puede más que tus piernas

Cuando la cabeza puede más que tus piernas Comentarios

Alberto Romero. Muchos principiantes e incluso los más veteranos cometen errores, y a veces caen y tropiezan con la misma piedra, lo que puede ser especialmente frustrante. Es importante que quites hierro a los problemas más comunes y que los afrontes y resuelvas. En definitiva, el sentido es la mejor terapia para los problemas más habituales.

Me quedo sin fuerza

Probablemente vayas muy rápido o hayas comido poco. Si es lo primero, sería mejor que corrieras más despacio los primeros kilómetros, de modo que al final tuvieras mucha fuerza. Si no quieres perder velocidad, entrena la velocidad una vez por semana. Cuando te quedes sin fuerza en mitad de una carrera pero no quieras abandonar baja el ritmo, encuentra una velocidad adecuada a la energía que te quede y repón fuerzas en el avituallamiento más cercano.

¿Por qué y para qué?

En un momento dado, te puedes plantear algo muy sencillo. No es necesario que hagas un severo trabajo de introspección para constatar que tienes cuarenta tacos y que nunca llegarás a ser Bekele o Usain Bolt. Pero aún hay lugar para la esperanza. Por ejemplo, tu figura es mucho más esbelta si haces deporte; evidentemente, tu forma física también es mucho mejor. Si quieres mejorar, pon un objetivo a cada entrenamiento. Reserva un día para la velocidad, otro para las distancias largas y otro para ganar a tu compañero.

¿Proclive a lesionarte?

No te conviertas en el Arjen Robben o el Mark Philippoussis del atletismo popular. Si te lesionas mucho es probable que estés exigiendo demasiado a tu cuerpo. Lo primero, calienta, estira y empieza despacio. Al cabo del entrenamiento, vuelve a casa a trote ligero o corre un kilómetro muy suave. Estira al final. Si tienes una problema físico que persista ponte en manos de un buen especialista.

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