Defensa personal femenina: Defenderte no es cuestión de fuerza

Defensa personal femenina: Defenderte no es cuestión de fuerza ComentarioComentarios

Todos tenemos la famosa lista de "tareas pendientes" a la que vamos añadiendo quehaceres. En la mía había una importante apuntada desde hacía tiempo: la defensa personal.
Siempre había tenido curiosidad por saber qué tipo de movimientos te enseñan en estos cursos porque, aunque he practicado body combat, no deja de ser una clase coreografiada. El caso es que me enteré de que iban a impartir uno en una escuela de artes marciales en Bilbao (si te interesa, al final del post tienes la información de contacto). Así que me apunté.

Estaba completamente emocionada por que llegase ese momento, ¡casi como una niña en su primer día de colegio! Llegué antes de lo previsto, fui la primera, aunque no tardó mucho en comenzar el desfile de chicas y de instructores.

Para romper el hielo, nos sentamos formando un círculo en medio del tatami, e hicimos un repaso por los distintos objetos de defensa que se pueden adquirir y llevar en el bolso de manera habitual. Te muestro algunos de los más comunes, pero vamos, en Google puedes encontrar otros modelos y variantes.

Defensa personal femenina: Defenderte no es cuestión de fuerza

Defensa personal femenina: Defenderte no es cuestión de fuerza - foto 2

Y todo esto está muy bien... pero a mí lo que realmente me interesaba era saber qué hacer para poder tener una oportunidad ante un posible ataque.

Hasta ahora siempre había creído que, ante una situación de agresión, la fuerza era un factor clave para poder salir airoso de ella. Pero estaba equivocada. Y parece increíble, lo sé, pero te aseguro que es así. Aunque no te voy a engañar, todo ayuda...

Antes de meterme en harina, es importante que sepas que el curso al que he asistido no va dirigido a saber pelear, sino a saber defenderse. Partiendo de esta premisa, se podría decir que he aprendido tres reglas básicas ante un posible enfrentamiento:

  • Lo primero, intenta disuadir a tu atacante mediante el diálogo.
  • Si el diálogo no funciona, debes "ablandarle". Por ablandar entendemos golpear a tu agresor en genitales, cabeza (ojos, orejas, nariz, mentón, cuello), empeines, espinillas...
  • En cuanto tengas ocasión, corre.

Las agresiones más comunes que pueden sufrir las chicas son por robo, o de tipo sexual. Y en eso se centran las técnicas que nos han enseñado.

Defensa personal femenina: Defenderte no es cuestión de fuerza - foto 3

Técnicas trabajadas para liberarte, si el agresor...

  • Te empuja y caes al suelo. Cómo caer y cómo levantarte.
  • Te agarra por la/s muñeca/s.
  • Te sujeta por la cintura mirándote de frente.
  • Te intenta ahogar con una o dos manos, mientras estáis de pie.
  • Te agarra del pelo situado de frente, o desde atrás.
  • Está situado detrás de ti y te tira al suelo agarrándote del pelo
  • Te abraza por delante, o por detrás inmovilizándote los brazos.
  • Te abraza por la cintura desde atrás, sin inmovilizarte los brazos.
  • Está de pie frente a ti, mientras tú estás de rodillas.
  • Está sentado encima de ti a horcajadas. 
  • Está situado de rodillas entre tus piernas, mientras tú estás tumbada en el suelo.
  • Se coloca en tu lateral, echándose sobre ti e inmovilizándote.

Defensa personal femenina: Defenderte no es cuestión de fuerza - foto 4

Para combatir cualquiera de estas situaciones hay que empezar por ablandar a tu contrincante, ¿recuerdas? Golpearle en genitales, cabeza (ojos, orejas, nariz, mentón, cuello), empeines, espinillas... Una vez que has hecho esto, te resultará más sencillo salir de ahí.

Se me quedó grabada una frase que nos dijeron el último día y que decía algo así: "hay que procurar que la defensa personal sea como conducir un coche, practica todo lo que puedas para que tus movimientos y reacciones se conviertan en actos reflejos". Y estoy completamente de acuerdo, visto lo visto.

El curso terminó con una simulación de una agresión a cada una de nosotras. Teníamos que intentar zafarnos de nuestro agresor (uno de los instructores), mediante las técnicas que habíamos estado practicando. Y la realidad es que es más difícil de lo que parece. En ese momento se te dispara la adrenalina y, aunque sabes que el chico que tienes enfrente es amigo y no enemigo, el agobio está asegurado. Creo que es importantísimo intentar mantener la calma (en la medida de lo posible) y tener sangre fría para saber qué tienes que hacer. Porque saberlo, lo sabes, lo que pasa es que tienes décimas de segundo para reaccionar. Yo... repetí el ejercicio porque me supo a poco. Y bueno, lo dicho, porque cuanto más practicas, mejor te sale.

Quizá pienses que la defensa personal es un tema para chicas, sí, pero también lo es para chicos. Así que, seas quién seas, te animo a que lo pruebes y a que venzas tus miedos. La clave es creer en uno mismo.

Información sobre el curso que yo he hecho

Club de Judo Oishama

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